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Seré abstemio al dolor

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Una vez soñé que estaba perdida en un mar de gente
y decidí hacerme hueco entre la multitud.
Caminé desnuda libremente
poniendo fin a esta esclavitud.
Mis manos nostálgicas pedían volver a verte
y dibujar en tu piel esta canción.
Pero se quedaron vacías e inertes
al oír esas palabras salir de tu interior. 
Palabras grabadas en la mente
de un poeta bohemio que sin calor
deseaba abrazar unos senos ardientes
una noche de diciembre en Nueva York.

En ese mismo instante un artista se tatuó en la frente: "seré abstemio al dolor"...Aquella noche dos pechos calientes, le rompieron el lienzo de su corazón. 

Durante un tiempo fui una chica ingenua y decepcionada. Negativa pensaba que era una persona fracasada. Atea y sin corona, le lloraba a la luna versos como una loba. 

Me encerré en mí misma deseando no volver a verte.
Comprendí entonces que odiar era de cobardes, no de valientes.
Aprendí así a amar a base de golpes, y baños de  agua caliente.




Las rosas también sienten, el duro frío de diciembre.

Le escribes a todas

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Una mujer valiente con demasiadas batallas por librar, inestable veleta e intensa motosierra, así soy yo. He crecido rodeada de dificultades y dolor, mucho dolor. Cumplí 18 y pedí fuerza.  Ahora podrás mirarme sujetando las riendas de esta impulsividad ya adormecida. Estoy radiante pero te quiero, nadie sabe cómo te quiero.  Siento no tener nada claro pero eres tan imprevisible como Céfiro.  No lo supe aquella noche en la playa cuando mis entrañas estaban podridas y fuiste a rescatarme.  El daño nublaba mi mente. No lo supe en la graduación, en aquel bar, esperando el autobús, gritando en mi desierto.  Siempre ahí y nunca supe verte.  Ahora lo sé.  Por besarme como nadie y no saber querernos.  Cuánto duele ser tan jodidamente loca y tan poco comprendida. Loca de ira, desgaste, puñales camuflados en mentiras. Seguirás riendo, seguirás escribiendo delirios en versos como nadie. Seguirán tus rizos despeinándose en alguna fría terraza, y tus largas pestañas deslizándose ante el vacío de tus sábanas.  Tu…

La sombra III

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Un gato me despertó maullando o pidiendo ayuda. Encendí el candelabro e iluminé la azotea en su busca, sus ojos reflejaron la luz como dos linternas. Estaba subido en la azotea, tan hierático que parecía una escultura egipcia. Solté el candelabro en el suelo y trepé por la pared. Una vez arriba intenté buscarlo pero había desaparecido. Cuando bajé lo encontré junto al fuego. Sorprendida le analicé de arriba abajo dando prioridad a los pequeños detalles. Era una gatita negra, de ojos verdes, le colgaba la panza pero no estaba embarazada y tenía una pata delantera muy inflamada. Ronroneando la cogí en brazos sin problemas y la llevé a mi habitación. Palpé su patita pero no encontré nada clavado, así que intenté bajar la hinchazón con hielo.



La sombra II

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-La Sombra #relato  La mansión fue un regalo de Lucas León a su recién casada hija Verónica, mi abuela paterna. Empecé a vivir allí a la edad de siete años cuando mi padre enfermó. Mi lugar favorito era una habitación pequeña e independiente a la casa, situada en el patio donde antiguamente dormían las criadas. Abuela lo llamaba “el cuarto de la plancha”. La utilicé de refugio para acrecentar el mínimo atisbo de inspiración. Las paredes lucían un estampado de dibujos a lápiz con una temática algo críptica para una niña tan pequeña. Eran tantos los dibujos que abuelo bautizó aquel cuartillo por “la casita de papel”. Algunas tardes mientras dibujaba oía el seseo de la manguera sobre las baldosas, susurrando que abuelo iba a regar el jardín. Interrumpía cualquier momento de soledad para estar junto a él, pues entonces no había mayor gesto de rebeldía que aquel. Las mariposas revoloteaban a nuestro alrededor, las abejas recogían polen y las arañas tejían un ambiente de calma. Mi risa sacud…

La sombra

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Noches febriles que sucesivamente despiertan en medio de la nada.  Abrí los ojos en plena madrugada, pegada a las calurosas sábanas con la sensación de no estar en ninguna parte. Mi corazón apenas latía en aquella vigilia sucesiva. Resultaba agotador despertar cada noche sin ningún motivo aparente, empapada en sudor con las pupilas dilatadas y la boca vacía de saliva. Abrí la ventana que daba a la azotea con vistas a un Laurel de Indias colosal. Salté sobre ella para contemplar un trozo de noche anclado en un espacio finito. Me fascinaba aquel momento donde el mundo se envolvía en un fructífero silencio de color gris. Estaba completamente sola, podía salir corriendo sin que nadie notase mi ausencia. Subí por la pared ayudándome de una especie de escalera formada por varas de hierros verdosos que conducían al tejado. Caminé por el tejado de forma cautelosa por miedo a caer, proseguí por la vieja techumbre de una bodega vecina donde escalé un bajo muro para acceder a los jardines de pala…

Estigia

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El sentimiento inequívoco de su corazón le disparaba al cerebro preguntas inequívocas. Sentía como le laceraban el alma, una y otra vez, sin permiso, sin dudas, sin calma. 
Abatida y desolada como Caronte surcando el vacío de la laguna Estigia.

Agüita de coco

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Intento masturbarme pero ni si quiera eso me anima, mi calor corporal necesita tu saliva.
Cuánto extraño jugar con tu cuerpo desnudo, y esas cachetadas que me dabas en el culo.
Abriste mis piernas en un mundo de ficción donde descubrí tus constelaciones escondidas.
Me lancé sin parar sobre tus pestañas de seda, mas una noche olvidé el paracaídas y sigo perdida en ti.
Las tardes de cine en tu ombligo valen más que todas las entradas del viejo cinema.
Que bonito fue descubrir pasiones juntos, como la fotografía o la psicología de Marlon Brando y Al Paccino, por no mencionar a nuestro loco taxista preferido: Robert de Niro.
Es curioso porque desde el principio fuiste tú quién manejaba los hilos.
Te recuerdo de crío con tus hoyuelos floreciendo al sonreír... moriría por volver a verte tan feliz.
Un mal de amores me consume,
deliro por ti.
Únicamente hablo sola y maldigo al hastío.
Sé que hay muchos hombres llenos de encanto y virtudes como tú,
pero sólo me quita el sueño beber tus ojos ne…

Cerillas apagadas

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Desperté sobre el frío suelo de un centro comercial cerrado. Me sentía perdido, confuso y con el corazón a mil por hora. Apenas había luz. Resultaba imposible acostumbrar el ojo a semejante masa de oscuridad.  Como un ciego utilicé de siervo mis sentidos. Caminé despacio, moviendo los brazos con las manos abiertas intentando palpar alguna pared. No conseguí encontrar ninguna. Entré en una sala y por la humedad deduje que eran los baños. Palpé el frío mármol del lavabo e intenté abrir un grifo con la intención de beber agua, mas no salió gota alguna. Probé sin suerte con los demás.  Mi cuerpo exploró un sudor frío, consecuencia de una especie de olor corporal femenino que inundó el aire.  Me aterrorizó el grito de una mujer que se escuchó de cerca, muy cerca.  -¿Ho-Hola? - estaba aterrorizado. -¿Quién eres? La voz que me respondió era muy dulce, suave y con tono asustado. Esa melodía de su boca me tranquilizó por completo.  -Hugo, ¿y tú? Escuché sus pequeños pasos acercarse. -Isa. Isa Garray. ¿D…

Caladas grises

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Mientras le da un par de caladas a su cuarto cigarro, Pablo observa las luces de la ciudad en plena madrugada. Piensa en todas las mentiras que le han contado desde niño, y cómo habían pulido su dura personalidad. 
A unos metros de él, tumbada en el sofá semidesnuda está Isa, mirándole y preguntándose en qué piensa su compañero de piso. 
Pablo es puro tanque de guerra cuando la besa, y bombardea su entrepierna con esa súbita lengua rota. Por no hablar de sus furtivas manos, que parecen haber sufrido cientos de combates, hasta demostrar una técnica y precisión perfectas.  Isa es impulsiva como una montaña rusa. Le gustan todos pero no quiere a ninguno, aunque esta vez se ha enamorado de verdad.
Demasiado tarde piensa Pablo quién para Isa es un lobo: dice que la quiere pero cuando sale la luna olvida. Olvida sus besos, sus regalos y todo el amor que Isa le ha dado.


Naufragio sexual

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Es triste perder a un amigo que fue antes amante,
sentir que ya no te quiere ni desea desvestir tus carnes,
hacerte gemir o recorrer con besos todo tu océano.

Más triste es verle naufragar despacio,
mientras sus marineros gritan desesperados,
pidiendo auxilio.

Pero sin duda, lo más triste es verle hundido,
aún desde la superficie del mar,
ver cómo tu amigo es ahora una sombra.

Una sombra que ha desaparecido,
para siempre.

Lo único que puedes hacer entonces es bucear,
y ver los huesos del recuerdo que un día fueron.




Una triste terraza llena de rizos

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Me gusta observarle cuando se sienta a fumar en la terraza, de espaldas, con esa cabellera oscura llena de rizos. Intento descifrar sus pensamientos mientras fuma, cuando mira melancólico el paisaje de edificios grises.
Se encierra en sí mismo, colecciona vasos que están a rebosar de cigarrillos, y sus mangas cortas delatan que nunca tiene  frío. Sin embargo, su corazón está congelado. Lo pienso cuando me folla de forma repentina y después regresa a su fría terraza para huir de mí.
Quizás sólo busca joderme por todo el daño que le he hecho; joder sin parar hasta hacerme sentir tan fría como él.
La rutina lleva meses repitiéndose. Primero discutimos por cualquier gilipollez, lanza cientos de reproches y únicamente se detiene por no arder de ira. Después, entra en mi habitación y se sienta al borde de la cama: me atrapa con sus ojos grandes y esa dulce expresión de niño arrepentido que muere por un abrazo.
Volvemos a conversar, esta vez con tono suave confieso cuánto le quiero. Reímos, …

Perfidia y asesinato

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Amor mío, te resucito en estos versos
para decirte que aún te quiero.
No a la persona que resultaste ser
sino al niño de caricias que hacían reír al cielo.

Amor mío, aún me duele
soñarte entre notas
y pentagramas de melodías leves.

Componer con nuestros recuerdos
una marcha fúnebre si mueres.

Vida mía, como arde
curar cada herida cuando siendo un cobarde
me dejaste.

Vida mía, como llora
la nana del hijo que en mi sangre
se ahoga.



“Óceano en tempestad, mar en calma que reluce el reflejo de este pobre corazón en carne viva. Dime viejo Ponto ahora que duerme el sol, ¿cuántas lágrimas te has de llevar para sanar esta herida?”

La pequeña Daniela

En la sala de espera se escuchan los gritos de la pequeña Daniela. Los pacientes y familiares se miran horrorizados ante tan escalofriante melodía. Una enfermera sale del quirófano y pregunta por su madre; ésta tan pálida como las paredes de la policlínica, la sigue sin pensar en otra cosa salvo los gritos de su hija.  Dentro de la cutre e inóspita sala, entre cortinas blancas, bisturí y agujas, Daniela sobresale con sus ojos hinchados de lágrimas. El rostro de la niña paraliza a su pobre madre víctima de las circunstancias. Daniela, que llora estremecida sobre la camilla, vuelve a gritar: ¡mamá!  Entre sus piernas abiertas nace un frío preso del pánico.  Yo estaba fuera, en aquella sala de espera escuchándola gritar, deseando no tener la misma suerte. Tras el último grito, la misma enferma pronunció mi número y me levanté despidiendo a Pablo con una sonrisa. “189”. Desnuda, otro quirófano cutre. Una anciana alcahueta ilumina mi entrepierna y ajusta las luces de forma mecánica. Cuando todo está …

Resiliencia

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Aquella niña que empezó a escribir es ahora una mujer que ha florecido.
Me despido de aquella pequeña quién un veinte de diciembre, hace tres años, comenzó a escribir en este blog. Gracias a él nunca olvidaré qué me hizo fuerte. Mas, ¡he florecido! Y desprendo un aroma valiente lleno de rebeldía.  Adiós pequeña, te dejo aquí escondida entre versos y metáforas. 


Ilustración de Isa Garray

Desahógate, decía mi abuela

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Me dejó un puñado de palabras amontonadas en cada rincón: tras la mesa de aquel billar, y los besos del comedor. Pensé que después de tanto dolor y frialdad conmigo misma podría arropar mi alma. Sin embargo, no hay lana que quite el frío a un corazón que nació en noviembre.
Sus besos crecieron en primavera, cálidos como las flores que reían aquel diecinueve de mayo.  Me enamoré de su sensibilidad, su cuerpo desnudo y la pasión que fluía a través de su guitarra.
Has roto las cuerdas de esta maltratada arpa.  Tú dices que no puedes y yo te llamo cobarde. ¿Cómo podré verte sin imaginar cada uno de tus lunares? Tan escondidos, como nosotros entre los barcos de nuestra playa.
Que surrealista era acariciar tu brazo joder, cuando estabas dormido.
Besar tus manos o jugar con los pelillos de tu ombligo.
Mi cabeza apoyada en tu pecho, la música de tus latidos.
Después de tanto amor,
no me permites besarte. ¿Por qué lloras si todo ha terminado? ¡¿Por qué?! Grité llorando.
Ahora sé cuánto duele e…

Hemos apagado un planeta

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Mi pequeña criatura.
Desde lo más profundo de mi corazón te pido lo siento.
Tan pequeña y que huella tan profunda has dejado.
Lágrimas de sangre recorriendo mi útero. Llagas en el corazón arañando tu nombre.  189.
¿Por qué cuando quiero a alguien me regala ramos de sufrimiento?  Nunca había sentido este vacío.
Nunca podré olvidar lo que me has hecho sentir por dentro. 
Tu frágil recuerdo morirá conmigo.


 Crear sin necesidad: sufrimiento.

Destinados a elegir

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Hace unos meses tuve una conversación conmigo misma frente al mar. Había pasado tanto tiempo que no reconocía aquella sensación, esa ansiedad disfrazada de estrés, ese miedo que se mete en las entrañas y juega con el corazón riéndose. -¿Pensaste que sería fácil? - Puedo superarlo. -¿Y qué harás con...? -Mi fría montaña, siento la brisa del mar señalando el destino entre las olas. Gaviotas volando en aquella dirección. Oleaje marcando un viaje, tan apasionante y quizás tan desagradable como el de Ulises. Ahora le entiendo, tras leer la Odisea pensé que era un idiota. -¿Qué sientes Isa? No te entiendo muy bien. -Tengo miedo. -El amor te hace débil. Se ha convertido en tu nueva guerra. ¿Recuerdas? Años atrás peleaste con esa oscura sombra, después venciste aquel gigante y ahora, miro tu rostro y encuentro la personificación del pánico. - No encuentro alternativas. ¿Puede el amor ser una guerra? ¿Cómo podría él derramar sangre sobre mi cuerpo? Verter el vino con sabor a gloria cuyos borrachos rey…

Sueños negros: encuentra una salida

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Empieza el juego. Estoy en casa de mi abuela, una vivienda de tres plantas, jardín y una decoración de palacio bastante fría. Hay niños en el patio corriendo de un lado a otro, y yo estoy apoyada en el dintel de la puerta que da a la cocina. Miro feliz a los niños y cuando estoy a punto de marcharme, una sombra tapa el cálido sol  transformando el ambiente en frío y oscuro. Subo la cabeza lentamente, observando el cuerpo voluminoso que ha borrado el dulce calor. Con una mirada aún más fría, clavo mis oscuros ojos en sus ojos claros. Chocan miradas de odio. Como si dos nubes negras lanzasen un rayo, él lanzó una orden: “te vienes conmigo”.
-Ni hablar- le contesté, sin apartar la mirada, con una voz firme y grave. Una voz cargada de ira.  ¿Quién era? Fue mi abuelo. Ahora sólo una sombra. Huí por la puerta de atrás que daba de la cocina al comedor y rápidamente subí las escaleras hasta el segundo piso. Una vez arriba  la oscuridad invadió cada habitación, excepto una tenue luz que daba p…

Cuando arde el dolor

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Si pruebo bocado me entra fatiga, de los nervios que tengo desde tu pérdida. Yo, que siempre he admirado mi fortaleza, estoy profundamente hundida bajo tu mar.
Cada intento de subir me entierra más. Siento como la presión me ahoga y el dolor paraliza mi cuerpo.  No quiero otros besos que no sean los tuyos, porque como tú nadie ha sabido mirarme.  He pasado años hundida bajo la oscuridad del océano. Me he prometido a mí misma que no volveré a entrar. Y tengo tanto miedo.  Porque tú me has enseñado a volar y ahora me quemo como Ícaro. Llevo días caminando sin rumbo por la playa, pensando en aquellos momentos que en tan poco tiempo me has regalado. Buscando tu silueta en el horizonte e imaginando que salgo corriendo a abrazarte. Mas sólo encuentro viento, un desierto de arena borrando tu nombre.  No recordaba como dolían estas clases de heridas. Siento si se desgarrase mi alma y mi mente drogada entrase en un vacío tras la muerte de mi alegría.  Perdóname si he sido una imbécil.
Me he cr…

Mi príncipe Erik

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Juntos ante el vacío que esconde la playa de noche, cuando el inmenso cielo se fusiona con la mar. Con vértigo y abrazada a tu espalda te dije:
-Imagina que la orilla es el vértice del universo.
Entonces te giraste y nos dimos un beso.




Sueños negros: bulimia retorcida

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Camino en dirección a la cocina, abro un estante y cojo un brownie.
Ante el espejo del baño le doy un mordisco y clavo la mirada en mi expresión de horror.  Sabor a muerte. Mis dientes se tiñeron de negro y comenzaron a caer como pétalos.  Entonces sentí un dolor en el estómago y vomité sobre el lavabo: insectos, gusanos, saltamontes, ciempiés y lombrices mezclados con bilis negra.  Bajé la vista y observé con furor el brownie, incompleto por mi mordisco y putrefacto, con virutas de gusanos blancos que excavaron mi piel como dolorosas agujas.  Me desperté.
A día de hoy no he vuelto a probar bocado.


Beksinski nunca le puso título a sus obras.

Sueños negros: Saturno

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Escuché cuervos volar tras de mí. Giré la mirada hacia su dirección, cuando la tierra comenzó a temblar.
Los pinos comenzaron a caer uno tras otro. Tuve un horrible presentimiento, así que cerré los ojos y me abrazé.
Unos segundos después, alzé la mirada y... joder. Era mi madre personificada en Saturno a punto de devorarme.




“Saturno devorando a un hijo”.
Pinturas Negras, Goya.

Sueños negros: los hijos de Ponto

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De nuevo en una playa. Estoy sentada en una roca mientras un grupo de surfistas, con tez de superhéroes y trajes de neopreno, pasan con sus tablas delante de mí. Se quedan firmes, como si sus pies estuviesen enterrados en la arena. Miran el horizonte nublado a la espera de algo que no hubiese podido imaginar cuando estaba sola.
Las nubes, de forma simétrica, se desplazan a los lados al igual que Moisés cuando abrió las aguas. En el centro del cielo quedó un gran espacio negro y vacío.  Me levanté sorprendida e inconscientemente me coloqué a la vera de aquellos marineros. Estaba desnuda, como la enorme luna que comenzó a salir del agua.  La luna iluminó cada centímetro oscuro del mar y deslumbró a todos los que allí estábamos contemplando tanto esplendor.  Los hombres se tiraron al temido mar con sus tablas y les vi alejarse poco a poco, hasta desaparecer entre la bravura de aquel inolvidable océano.
Tras aquel suceso, caminé hacia una zona de la playa dónde había un gran lago formado …

La leyenda del tiempo

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A veces lloraré recordando en un instante todo lo que fui, tras haber escuchado alguna canción y ver ante mis ojos, la nostalgia de un recuerdo que guía mi vida.
Te daré un consejo, puedes aceptarlo o aprender por tu cuenta: Una persona madura, no cambia.
Cuando viajo en autobús y escucho esas canciones con un recuerdo o persona diferente, sé que aunque haya madurado sigo sintiendo el mismo dolor.
 Este viernes cogí de nuevo uno de esos autobuses abarrotados de gente. En una parada de Las Cabezas, dos ancianos se sentaron detrás de mí y comenzaron a hablar sobre el amigo de uno de ellos, que al parecer pinta cuadros. La mujer del excelente pintor que describían, había muerto hace unas semanas y éste dolorido dejó la pintura. Más tarde, después de haber comentado el mundo que veían tras el cristal, el pequeño conejito que otro pasajero llevaba y mis trenzas como la mujer de Juan llevaba de joven; dialogaron sobre política e independencia catalana. De un momento a otro salió la figura d…

Depravada oscuridad

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No sabía porque sus ojos ardían,
tarde descubrí que eran pólvora.
Cegada con su chispa que devora,
tras la tenue luz del día.



Poema

Deseo capital
Delicada piel blanca cual cumbre montañosa. (14)
Labios sobre  escarcha no alimentan la sed. (12)
Frágiles suspiros como rocío en una rosa. (14)
Clavícula atada al cuello igual que una red. (12) La poesía se basa en definir mundos con pocas palabras.
El primer verso es fácil, se trata de una comparación entre la blanca piel con la nieve de una montaña.
El segundo verso es una metáfora, la escarcha son los dientes escondidos tras los labios. Quiero decir con esto que al besar el deseo se sacia ( alimentan la sed), asimismo es una antítesis con el calor de los labios y el frío de los dientes, pues critico los falsos besos que dan placer aunque no amor.
El tercer verso es de nuevo una comparación, esta vez con la frigidez de una mujer (incapacidad para experimentar placer sexual y llegar al orgasmo), de nuevo recalco la falsedad de prácticar sexo sin amor. Los frágiles suspiros son leves gemidos comparados con las pequeñas gotas de rocío, aunque estas le nutren, hace ver…

Garray

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Siento que todo se desvanece como oír silvar al viento en una trinchera.
Al igual que un gladiador rodeé el anfiteatro con orgullo antes de caer sobre la ensangrentada arena. Grité tan alto que cualquier vikingo pudo confundirme con un berserke, sus mujeres lloraban horrorizadas al verme: ¡Por favor! ¡No te acerques! Atrapé mis frágiles manos en puños temblorosos, y más tarde los cubrí con la negra piel de un oso. Años después los cargué de ira. Están a punto de explotar como Little Boy y Fat Man en Nagasaki e Hiroshima.  Cabalgando sin pudor como el caballo de Atila, arranqué todas las rosas de su tierra prometida. Cuando era pequeña la Iglesia, y su falsa sonrisa me dieron la bendición. Tras aquel 9 de Mayo, mastiqué el fruto sagrado de mi futura rendición.  Estoy orgullosa de ser soldado desertor, libre junto a mis ideales que me acompañan con honor.
No quiero que la mugrosa aristocracia me otrogue una medalla.
Me basta seguir cada día con la esperanza, de que un ejército no cons…

Máximo Décimo Meridio

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Espigas manchadas de sangre inocente,
recuerdos que al amanecer se vuelven mentiras.
Montañas sobre esqueletos y cuerpos inertes,
no devolverán su hijo a la vida.

Sólo queda odio, impotencia e ira,
armas suficientes para la batalla que avecina.
Sólo le mueve el olor de su cabello,
que siempre pervivirá entre las ruinas.

Gladiador que entre murmullos grita,
quién es y qué defendía.
Sangra por una flor marchita,
donde su pequeño un día florecía.




Pistolas y Rosas

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"Dispara tus espinas apuntando al pecho, quiero que un manto de rosas cubran mi oscuro lecho." Domingo 30 de Abril (Madrugada del Sábado) Esta noche será la última de un día que dejó mucho por desear.  Las lágrimas de Abril destellan sobre el cristal, como una estrella fugaz sin deseos.  Caminé perdida en mi vacía mente llena de tristeza. Una curiosa antítesis para alguien de mi edad, o eso dicen.  Todos tenemos problemas. Algunas personas los utilizan para darle drama a su vida, o simplemente llamar la atención.  Otras en cambio los guardan muy adentro, tanto que perforan el alma, los sentimientos y el corazón.  La primera lleva a una vida de teatro, quizás un sueño de Calderón de la Barca. La segunda a una vacía y solitaria depresión. Reflejada en una profunda y sucia charca, esta noche ha sido una de tantas, a la vez, diferente a la de ayer. Mi profesor repite mucho una frase muy simple. El la sacó de algún filósofo el cual desconozco, que tenía unos pensamientos muy com…

Llegar al nirvana

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Esta noche mis dilatadas y oscuras pupilas han parado de ver.                  Aún así he abierto los ojos.
Hace mucho que nada me motiva, sólo las ansias desesperadas por salir de aquí.
Cada día es una lucha constante conmigo misma. Idealizada en prototipos de belleza y canones que yo misma creo a través de esta jodida sociedad.
Los complejos me aturden junto a personas que considero despreciables.
Todo, absolutamente todo es oscuro y negativo.
Admito que estoy bastante depresiva.
Cada noche es una tortura.
No quiero estudiar, dibujar.. ni siquiera salir.
No necesito amigos ni quiero ayuda de ningún psicólogo.
No quiero antidepresivos de mierda.
No sé lo que quiero.
Escapar tal vez, ¿cómo escapar de mí misma?
Vuelvo atrás. Maldita obsesión por adelgazar y vomitar.
De hecho me da igual que medio pueblo lea esto, todo va a seguir igual.
La misma mierda, las mismas garrapatas chupa sangre.
El mismo ambiente en casa, basura y más basura.
Ya ni siquiera sé llorar, no siento nada.
No…

Back to Black

La vida es una dulce mentira disfrazada de sueños, que vagabunda duerme sobre un lecho de recuerdos. 
Siento tus manos y tengo miedo de caer, como una pluma sobre la telaraña de tu piel. Esperar dormida a ser devorada por tus besos y sentir como posas en mí tu cuerpo.
Es mi nuevo método de tortura que manipulas sin pudor.
Pensé que la primavera me daría el suficiente calor, una equilibrada ternura.
Pero las rosas tienen demasiada vida para una chica tan oscura. 
Aún así entre mis costillas no sólo hay huecos y espacios vacíos. 
Los huesos se pudren mientras mi cuerpo se cubre de tu húmedo rocío. 
Todos temen la soledad, el invierno y la tormenta.
Soy la sombra de las masas, el frío de mis manos y el epicentro del tornado habita en mi mesa.
Las aves solitarias nunca vuelan solas. Oscuridad acaricia mi piel cada noche mientras la luna ilumina sus sangrientos ojos. 
Rozo mi pecho contra las frías sábanas e imagino que estás a mi lado.
Doy patadas en el colchón y grito, ahogada en lágr…

Demencia

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Viernes 17 de Marzo, 7 meses de tus besos...
Estoy gestando una bestia que se alimenta de malos recuerdos.

El otoño tenía un color grisáceo, unas hojas amarillas como las rosas de su balcón y un alma vacía casi en ruinas. Pasé mis tardes pensando dolida, intentando escribir poesías con el fin de  evitar recordar el daño que sentía. Entre acordes de música clásica, pues nunca necesité palabras para sentirla.
Sobreviví a este invierno frío, expuesta a las estalactitas de los recuerdos. Sentí el dolor cuando éstas masacraron mi mente y profundas indagaron hasta la fuente, de todos mis sentimientos.
He aprendido a caminar sola sin tener la necesidad de buscar a un amigo para salir a sentir el viento en mi piel, observar las olas romper en la orilla tras un largo camino y posteriormente verlas morir con furor sobre la dura arena.
Esta noche será la última vez que sienta, porque siento que no siento nada.
Esta noche será la última vez que​ crea,
en que las sirenas provocan las mareas.
Será …

Una hoja de naranjo

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Soy la hoja de un naranjo granadino, que vuela contra marea buscando encontrar su camino.
He atravesado nubes de tormenta y traspasado arcoiris de ensueño.
He probado unos labios picantes como la menta y llorado bajo la tenue luz del invierno.
Escribí versos en prosa, le canté nanas a los caballos, tiré botellas al mar y recogí miles de conchas.
Amé con el corazón; aprendí que no amé nada.
Ahora sé de donde son mis raíces.
Vuelo más alto que antes, lucho contra gigantes y sueño, con llegar al desierto de nieve en Granada, dormir bajo las  luces estrelladas de Sierra Nevada, beber agua de esa mágica fuente con leones y despertar.. en el paraíso de la Alhambra embrujada.
Despertar.. con el encanto de sus ojos moros que me absorben como a ti,  la magia nazarí.

Fotografía tomada por Iván Ferrero.        Federico García Lorca: " por el agua de             Granada, solo reman los suspiros".

Áyax el Grande

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No me importaría ir al infierno, si tus enfurecidos ojos me queman al vernos.
La frecuencia de mis latidos aumentan como látigos. Su voz, más adictiva que el puto tabaco.
Mi cantidad perfecta de heroína.
Dicen que mi locura es peor que la de Ayax, yo les respondo que mi apellido granaino es Raya.
Claro que estoy loca, si me pierdo cada noche en los versos que escupen su boca.
Él es pura inspiración; en el Olimpo de las musas le tratan como a un dios.
Granada echa de menos su aliento en invierno; tan cálidos como la mañana de un verano en el trópico.
Sus canciones son movidas por el viento, que seca las heridas de su delgado cuerpo.Eres arte, puro talento, voy a comerte empezando por el cuello. La definición exacta de poesía, y la medida precisa de sabiduría en sus versos.
Lucha guerrero en la batalla,
serás recordado como el Gran Áyax.
Escondes tanta rabia,
que esta noche tengo morbo de probar tu negra labia.
¿Jugamos a la guerra de troya?
Méteme el caballo y gritaré tan alto, que te …

Pandora

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Deja de jugar cielo, que esta musa fue la inventó el juego. Tócame como si fuese un arpa, mi cuerpo chico, será la trampa.
No tengas miedo y lame mi cuerpo despacio. Aprovecha la situación antes de que te rompa en pedazos.
¿Sabes quién es Pandora?
Es la diosa de mi tierra a la que todos adoran. Ella juega con sus títeres y les masacra con tijeras. Esta noche de un tal Rafa se comió la cabellera. Le arrancó el pelo a jirones, y con sus ojos fabricó unos botones. Los usa de pendientes para horrorizar las mentes de sus nuevos sirvientes.
Con desprecio fue sumisa, esclava de unos sentimientos que crecían deprisa.
Tanto odio acumuló la chica, que una noche de ventisca salió a la calle y caminó por la carretera sensual. Desfilaba un vestido negro bestial, tan pegado que marcaba sus curvas como la piel mis venas. Sus pendientes anticristo le colgaban hasta el cuello. Cuello que un día él quiso. Sus ojos enfurecidos abrían paso al infierno que escuchaban sus oídos. Con rabia la mujer se hizo …

El alma de las Rosas

Octubre..
Las hojas comienzan a caer después de un cálido verano.
Este mes he decidido salir antes de casa; los jóvenes son algo ruidosos y molestos. No se a vosotros, pero a mí me encanta caminar sola, escuchando música mientras​ las calles duermen.
Miro a mi alrededor; todo es tan bohemio, fugaz, e incluso si sabes apreciarlo, mágico.
Que diferencia por salir quince minutos antes de casa.
Hay una pequeña anciana, que sonriente, espera en la parada del autobús mientras saluda a la gente. Me gusta imaginar a dónde irá, que comprará..con su carrito.
El camino recto está iluminado, en cambio, si giro a la izquierda hay una calle más oscura. ¿Adivinad cuál elijo? Una rosa negra, que camina por una triste calle llena de vida.
A medida que avanzo, la ciudad despierta. Una señora barre la puerta de su casa, mientras tararea una dulce canción al compás de la escoba. Más adelante, una corriente de agua cubre toda la acera, hasta morir en la alcantarilla. Al llegar hasta ella, miro curiosa d…

Querido Pedro

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Querido Pedro:
 Estar a tu lado, tan sólo unos cortos días de verano, serán suficientes.
 Para aguantar un otoño que cubre el suelo de recuerdos.
 Este invierno que me quema, si mis manos nostálgicas no acarician tu espalda.
 Y más, si las flores en  primavera, brillan ausente sin tu mirada.

Insomnio artificial

Me siento más vacía que la cartera de un mendigo, esclavo de la locura que susurra divertida sus oídos.
La música que complementa mi vida le inyecta canciones al cerebro en pequeñas dosis de morfina.
Esta noche la luna puede gritar con motivos, pues el fuerte viento azota y devora mis suspiros. Mi corazón late como si fuese un látigo, cuyas arterias comienzan a entrar en pánico.



Perderme en tu marea

Deseo saborear tu lengua.
Morder tus labios tan fuerte, que tu sangre se mezcle con mi saliva.
Quiero comer de ese cuerpo, como un tiburón devorar su presa.
Así que no me pidas que pare, si el hielo que sujeta mi boca te da escalofríos.
Éste se derretirá en tu abdomen, formando curvas como un río.
Mi lengua navegará hasta perderse,
en la cascada de tu ombligo,
para náufraga morir en uno de tus oblicuos.
Pero antes de que esta marinera comience su odisea, debe conocer perfectamente la marea.
Así que invítame a un batido, no soy de copas.
Quizás cuando pague yo descubras, mi diferencia respecto a otras.
Pues navego libre y sin rumbo, rompiendo cualquier norma.



Rosa maldita

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Soy una chica algo hermética. Sí, estás mirando mis tetas y piensas que me gusta zorrearte. Es sólo una coraza, ni siquiera conoces el nombre de mi alma y ya te crees dueño de mi ser.
Adoro mi cuerpo. Hace unos años me avergonzaba de él. Sentía que no valía nada; todo por ser la fea gorda de la clase. Ahora soy preciosa. Lo digo con facilidad, pero me cuesta horrores creerlo.. continuamente.. He caído en la tentación. Hay demonios en mi cabeza que me obligan a hacer cosas horribles. El espejo se ha convertido en el arma homicida del alma. La mente está encerrada en la cárcel de su conciencia, cuyos deseos son liberarse de esta jodida esclavitud de mierda. Nadie puede ayudarme. Sólo yo. Ese es el mayor problema: debilidad. Sí, soy una persona fuerte. (Jodida antítesis). Una persona fuerte que algunas veces está atrapada en la oscuridad. Siempre he sentido que soy diferente.. o.. una estúpida humana más.
Amo la vida; su preciosa magia ancestral. Nunca me conformo con cualquiera. Mis odios…

Mi cuerpo es náufrago del corazón de Narciso

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Una ninfa  llamada Eco, se declaró ante un joven cuyo corazón estaba hueco.
Pobre dios ahogado, sólo quedó de él una flor que sirvió de legado.

Las gotas en mi piel resbalan, como lágrimas en las mejillas de Eco.
La blanca espuma flota sobre las negras aguas, como la flor del narciso decorando mi sucia alma.
Mi mente está a la deriva de mis versos, la tempestad de tus chillidos inundan la calma.
Tu cuerpo es una fragata, cuyas tablas podridas flotan en un mar de lágrimas.







Curvas de musa

Tú ves una mujer semidesnuda,
yo veo un arrebato de pasión,
cuya diosa sin armadura,
escapa libre de su prisión.
La prisión de la vergüenza,
donde es líder la apariencia,
sin saber que la mejor marca de ropa,
es la piel y su presencia.
De la sensualidad nace la vida,
de las curvas de una mujer: la poesía.
Dos miradas crean una chispa, 
mientras el corazón late deprisa.
Tu piel es un lienzo,
y yo soy una artista.
Déjeme dibujarle con el viento,
la silueta de la diosa Artemisa.












Deshojando rosas

Está lloviendo: las calles permanecen en silencio.
Ella está llorando, recostada en la cama, con la puerta cerrada para que que nadie escuche su llanto.
Las agujas de agua le acompañan, y su dulce y triste compás la maltrata.
Intenta liberarse pero es inútil, su mente está muriendo, las hojas del  laurel se están cayendo, y las rosas de su balcón la escuchan llorar y llorar en silencio.



Agujas de agua

Camina bajo el nublado cielo de noviembre. Han comenzado a caer algunas gotas movidas por el frío viento matutino. A simple vista sólo es una chica morena vestida de gris que escucha música con sus cascos nuevos, nadie podría pensar que detrás de aquel hermoso rostro se escondía un alma tan triste y vacía. Le duele escuchar esa canción, esa que un día fue especial para ella. 
Saca la mano de su bolsillo y retira uno de sus auriculares porque su izquierda hay una dulce anciana esperando en la parada de autobuses. Todas las mañanas la anciana le da los buenos días y le dedica una sonrisa. Es el único gesto cariñoso que recibe durante el día. Unos segundos después del agradable saludo vuelve a colgar su auricular, sumergiéndose en el mundo de los pensamientos y la música. Tarda unos veinte minutos en llegar al instituto, sólo que hoy ha decidido no ir. Se dirige a un lugar tranquilo donde nadie pueda verla ni oírla llorar.
Ha comenzado a llover. Lleva paraguas mas le apetece sentir como la…